La historia de un clásico

La década del 50 sorprendió a Mar del Plata con un creciente desarrollo urbanístico. Los primeros barrios (Santa Cecilia, Stella Maris y la Loma del Tiro a la Paloma) comenzaban a observar cómo la ciudad se expandía territorialmente sobre zonas dedicadas, hasta ese momento, al trabajo agro-ganadero. La avenida Juan B. Justo, por ejemplo, atravesaba un cordón rural donde incluso había vacas pastando libremente. El paseo doble mano atiborrado de comercios que es hoy, era algo inimaginable.
En 1955, Emilio Riadigos, recientemente recibido de farmacéutico y doctor en bioquímica, llega a la ciudad para asentarse laboralmente. Impulsado por la necesidad de buscar estabilidad en su profesión, adquiere la farmacia Severino, ubicada en Juan B. Justo 2620, justo enfrente del Vivero Chauvín, el mismo que luego iba a prestar su nombre para bautizar al barrio completo. Así, silenciosamente, nacía Riadigos, farmacias y perfumerías.